Manifiesto ciudadano contra las prospecciones petrolíferas en Lanzarote y Fuerteventura.

Publicado en por Izquierda Unida Los Realejos

En el año 2004, el Tribunal Supremo anuló los permisos concedidos a Repsol para perforar el subsuelo marino y otros trabajos geológicos y geofísicos frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote. Dicha anulación se basaba en la ausencia de medidas de protección medioambientales y del plan de restauración adecuado, para las labores que se pretendían llevar a cabo.

En ese tiempo también se manifestaron en contra de dicho proyecto, Lanzarote y Fuerteventura, otros estamentos y numerosas organizaciones internacionales no solo conservacionistas, ya que la Federación Internacional de Turoperadores advirtió al Ministerio de este peligro y solicitó que no siguiera adelante con estos proyectos.

Sin embargo, aquel viejo proyecto se ha reactivado de repente, pretendiendo legalizarlo e iniciarlo de inmediato, a pesar de que a día de hoy, sigue sin contar con los avales y los estudios requeridos, y lo que es peor, el número de perforaciones petrolíferas pasan de ser de un máximo de dos, a “al menos” dos.

La más próxima de las cuadrículas en las que se podría prospectar dista unos 10 Km de la playa del Castillo en Antigua y las perforaciones petrolíferas se encontrarían a una profundidad de 3.500 metros, de las más profundas del mundo, haciendo los trabajos muy peligrosos porque a dicha profundidad no existe actualmente tecnología capaz de sellar con rapidez un posible escape de crudo. En el documento remitido por Repsol-YPF al Ministerio de Industria, la propia multinacional reconoce un amplio listado de riesgos en las perforaciones y en su último informe, Repsol declara que entre el 2006 y el 2010, ha provocado un total de 6.985 vertidos y eso sin un accidente importante. Es decir, dichos vertidos y los daños causados no son una excepción, y no son exclusivos de Repsol, sino que son normales e inevitables en toda extracción petrolífera.

Ante un proyecto de esa envergadura y que podría tener consecuencias nefastas para la población insular, no se entienden las prisas con las que se está llevando el asunto y exigimos la información y el debate necesarios, así como el derecho a decidir nuestro futuro.

Este proyecto supone un riesgo altísimo no sólo para nuestra economía y forma de vida, sino que podría incluso afectar a la salud pública. Las técnicas de perforación generan distintos tipos de contaminación que arruinarían la pesca en la zona y la biología marina, en este caso con mayor repercusión en las islas de Lanzarote y Fuerteventura. El perjuicio se extendería a otras actividaes económicas, como la agricultura, e incluso a la vida cotidiana. Un derrame de medianas dimensiones llegaría en cuestión de horas a las dos islas, afectando incluso al funcionamiento de las desaladoras que surten el 100% del consumo público de agua potable, dejando sin suministro a la población.

Un solo error en una plataforma petrolífera puede arruinar el funcionamiento de todos los hoteles y de todo el sector turístico de ambas islas durante muchos años. A esto hay que sumar. que la respuesta negativa del turismo del que dependen, directa o indirectamente, las familias de Lanzarote y Fuerteventura, podría darse incluso habiéndose solventado un posible problema. Y ello afectaría al destino Canarias en su conjunto, tal y como ocurrió en Florida, con un 75% de cancelaciones antes de que el crudo llegara a sus costas.

En cuanto a los supuestos beneficios que nos podría reportar. Según la ley actual, los exiguos ingresos fiscales (5%) no son para Canarias. ¿Puestos de trabajo? El sector turístico genera unos 30.000 empleos directos en ambas islas. Difícilmente esta cantidad de empleo podría superarse, ni ser ocupado por población local en un tipo de trabajo tan especializado como el de las plataformas. Un sólo hotel de Lanzarote o Fuerteventura genera más puestos de trabajo y con mayor estabilidad que las plataformas petrolíferas. Por otro lado, las energías renovables, en las que según los expertos, tenemos un enorme potencial, sí supondría un nuevo mercado laboral para nuestra población, limpio, seguro y con enormes posibilidades de exportación y codesarrollo con nuestros vecinos africanos, especialmente con Marruecos.

El mar de Canarias es una de las áreas más importantes del mundo en términos de biodiversidad marina. Declarada zona marítima especialmente protegida según la normativa de la Organización Marítima Internacional, debe ser objeto de protección especial en atención a su importancia por motivos ecológicos, socioeconómicos o científicos reconocidos, y a que su medio ambiente pueda sufrir daños como consecuencia de las actividades marítimas.

Lanzarote y Fuerteventura, son dos de las cinco islas de Canarias, que se han constituido como Reservas de la Biosfera, precisamente como compromiso ante la sociedad mundial, de su defensa del Medio Natural, lanzando como destino turístico de excelencia, libre de contaminación, con el mensaje de preservar su aire, su luz, sus playas y sus mares por encima de todo.

Por la tanto, la actividad petrolífera cuya puesta en marcha se pretende, no resulta compatible con el modelo turístico por el que ha apostado Canarias, ni con el modelo de vida al que aspiran Lanzarote y Fuerteventura. Ni con su presente ni con su futuro. El beneficio irá a la multinacional y nuestra población asumirá todos los riesgos, entre los que además se encuentra el convertir a nuestras islas en un punto estratégico en caso de conflictos bélicos internacionales.

Somos conscientes de que la dependencia del petróleo no puede cambiarse de la noche a la mañana, pero también de que la implantación progresiva de energías alternativas es el único camino real a seguir. Lanzarote y Fuerteventura se encuentran en un momento crucial para definir el modelo de isla que queremos legar a las generaciones venideras. Reúnen las condiciones naturales óptimas para aspirar a convertirse en uno de los modelos mundiales de energías alternativas. Tenemos sol, viento y mareas, que, al contrario que las reservas de petróleo, son inagotables.

Por todo ello nos oponemos a los proyectos de perforación petrolífera en aguas cercanas a nuestras islas. Reclamamos de las instituciones canarias que se posicionen claramente en contra de las mismas, por los graves perjuicios que provocarán en nuestra Comunidad, y que actúen sin dilación para eliminar esta amenaza. Exigimos al Gobierno del España que no autorice dichas actividades, por resultar evidentemente contrarias al interés general del nuestra población.

Animamos a la sociedad civil a informarse y a actuar en consecuencia, con el objetivo de derrotar estos planes catastróficos y poder decidir nuestro futuro.

¿Se terminó la Edad de Piedra porque no hubiera piedras?

Tenemos que planificar el mañana y, hoy es el momento adecuado para ello.

Fuerteventura, 25 de febrero de 2012.

 

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