LOS INDIGNADOS SE HICIERON VISIBLES.

Publicado en por Izquierda Unida Los Realejos

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   El pasado 15 de mayo, en las principales ciudades españolas miles de personas comenzaron sus acampadas en las plazas, ante la atónita mirada de los partidos políticos inmersos en plena campaña electoral. Pronto fueron objeto de portada en los medios de comunicación; hasta en Estados Unidos se hablaba de la “spanhis revolutión”. Acababa de nacer el “15-M, el Movimiento de los Indignados”. En los días posteriores cientos de miles de personas manifestaban pacíficamente su indignación política y social con el sistema capitalista.

 

En el origen de este movimiento y en torno a él se aglutinó un amplio grupo que manifestaba su indignación ante las causas y los efectos de la crisis capitalista, y frente a sus responsables: el desempleo, con un paro juvenil del 43%; la reforma laboral, que aumenta la temporalidad y la precariedad; la reforma del sistema de pensiones, que retrasa la edad de jubilación y reduce la cuantía de las futuras pensiones; la mercantilización de la Educación Pública y la insuficiente formación profesional; el difícil acceso a la vivienda y, en caso de impago, la obligación de seguir pagando la hipoteca tras devolver la vivienda al banco; la especulación financiera; la corrupción; la burbuja inmobiliaria; la actitud de los banqueros y su negativa a facilitar el crédito mientras se reparten primas, bonus y pensiones multimillonarias; los recortes sociales; la insuficiencia de los actuales cauces de participación social y el bipartidismo.
          

A la vista de determinadas consignas contra la clase política y contra los sindicatos algunos analistas advirtieron contra el riesgo de que una parte minoritaria del movimiento derivase en la abstención, la deslegitimación de la política y el populismo antisistema; sin embargo, la inmensa mayoría mostraba un perfil progresista y alternativo, y una voluntad de participación de la sociedad civil, especialmente de la generación mejor formada de nuestra historia, que no se resigna a ser una generación perdida. Los ciudadanos que se manifestaban, y que se siguen manifestando, quieren respuestas y exigen ser escuchados. Quieren una democracia real, más ágil y flexible; critican a los partidos por su rigidez, ensimismamiento y, en su caso, por ser condescendientes con la corrupción. Reclaman otras formas de hacer política y no se sienten representados.

             El 15-M es movimiento plural y sigue pautas incomprensibles para los partidos que quieren amoldarlo a los parámetros del juego parlamentario. Esta indignación se debe principalmente a varios factores, como por ejemplo:

             1. Toda una generación de gente joven que nutre al movimiento ha socializado de forma muy diferente a las anteriores generaciones su inclusión social, sin trabajo o en condiciones de precariedad extremas, sin estabilidad laboral, con profundos desajustes entre su formación y un mercado laboral precario que ofrece trabajos sin cualificación y mal remunerados, y con altas tasas de fracaso escolar.

              2. Un empobrecimiento de la democracia real con un sistema de bipartidismo y ley electoral construidos en la Transición para imposibilitar cambios políticos y sociales de transformación. Un sistema representativo dominado por aparatos profesionales de partidos. El sistema político y parlamentario se doblega ante las decisiones especulativas, enmascaradas con y por los mercados, y sustituye los soportes democráticos por decisiones no democráticas.

              3. Un despliegue de la corrupción encajado entre un sistema productivo especulativo y un sistema político a su servicio, una política al servicio de los intereses económicos oligárquicos y especulativos.

              4. Una burbuja inmobiliaria que ha especulado con la vivienda convirtiéndola en un bien de cambio y no en un bien de uso social. El sistema oligárquico y especulativo ha provocado la crisis y no asume ninguna responsabilidad por ello, al contrario, quiere pivotar las soluciones para incrementar aún más sus ganancias.

Pero también representa el 15-M, una movilización contra una forma de afrontar una crisis, que no solo es económica, sino que afecta a todo el sistema, porque cada vez es más evidente que este sistema social, económico, de valores, no es capaz de dar respuesta positiva a las necesidades de gran parte de la ciudadanía. Es más, cada vez está más claro, que el Capitalismo no se plantea esa meta, sino que su objetivo es asegurar el nivel de beneficio de los poderosos, de los banqueros, los grandes capitales especulativos, no dudando para ello en vaciar de contenido la ya débil democracia que tenemos.

           Se deja sin capacidad de decisión a los Parlamentos y a los Gobiernos, porque las cosas importantes de la economía se deciden en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo por unos señores que no son elegidos "democráticamente" y que por tanto no tienen que dar cuenta de sus decisiones, eso sí, decisiones tomadas por quienes reclaman recortes y duermen en lujosos hoteles de 3.000 euros por noche y son protagonistas de sonados escándalos.

 

Juan Borges Morales, Candidato al Senado por la Isla de Tenerife.

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